![]()
![]()

Después de años de renovación, el Frick ha vuelto a abrir sus puertas. En general, excepto por la apertura de unas salas en el primer piso y el cambio de algunos cuadros, el museo sigue siendo el mismo: una preciosa joya que hay que visitar.
Siguen el Greco, Velázquez y Goya, “El caballo blanco”, uno de mis preferidos, de Constable y otro caballo que lleva a un jinete polaco. Siguen Turner, Tiziano, , Vermeer, Holbein y Gainsborough. Sigue el patio con las mismas estatuas y gente feliz disfrutando de la vida. Para algunos es un día especial y pasará a ser parte del aire que respiran.
“El jinete polaco”, de Rembrandt, es un cuadro, como sabemos, misterioso y con una interesante carga literaria. Al verlo de nuevo, después de algún tiempo, uno ha recordado el fragmento del poema “Having a Coke with you” en el que Frank O’Hara habla con su amante: “I look at you and I would rather look at you than all the portraits in the world except possibly for the Polish Rider, occasionally, and anyway it’s in the Frick which thank heavens you haven’t gone to yet so we can go together for the first time.”
(Te miro y preferiría mirarte a ti, que a todos los retratos del mundo excepto posiblemente a “El Jinete Polaco”, ocasionalmente , y en cualquier caso está en el Frick al que gracias a Dios aún no has ido así que podemos ir juntos por primera vez.)
Uno mira de otra manera al cuadro sabiendo que dos amantes lo miraron juntos. Otros amantes y otros visitantes felices, melancólicos, con una tristeza a galope sobre el caballo misterioso de la vida.
