Cuadernos de Humo

Que el otoño recuerde

Que la rama incendiada tenga sed,
que el camino de ginkgos no se tuerza,
que podamos sentarnos a la sombra
en el banco escondido del camino
y sin decir “te quiero” que lo sientas,
y que llegue el otoño y nos recuerde
que estuvimos aquí una vez más.

 

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