Permítanme que comience este texto “de las baldas” con un recuerdo a Sandro Penna, uno de mis poetas preferidos, y que “recite” el poema “La venetta piazzetta” con el que conocí la obra del poeta y aprendí códigos y contraseñas que ayudaban a paliar la soledad, apagar el deseo y sentir el mar y las palomas más cercanas. En este caso la ilustración del libro “The joy of gay sex” me lleva, una vez más, a la placita veneciana y a otras plazas del mundo.
Leí el poema en la revista “La caña gris”, dirigida por Jacobo Muñoz, traducido al español por AEPS (Alfonso Emilio Pérez Sánchez y desde entonces me acompañan la voces del poeta y la del traductor.
La veneta piazzetta,
antica e mesta, accoglie
odor di mare. E voli
di colombi. Ma resta
nella memoria – e incanta
di sé la luce – il volo
del giovane ciclista
vòlto all’amico: un soffio
melodico: «Vai solo?»
Aparecieron los libros en la balda cercana a las sombras, en la segunda hilera de una de las estanterías, un poco olvidados y escondidos. Los dos, a su manera, caminan en la misma dirección.
The joy of gay life, que en su momento fue un “national bestseller”, escrito por Charles Silverstein y Edmund White lleva un subtítulo que lo dice todo: “An intimate guide for gay men to the pleasures of a gay life”. en efecto una guía de placer, un manual que revolucionó la manera de ver, entender y hacer sexo en el “colectivo gay”. Más tarde, cuando la epidemia asoló parte de ese colectivo, el libro y los poderosos y preciosos dibujos fueron una sombra, un recuerdo a un tiempo pasado que, en este caso, fue mejor.
Los ilustradores que iluminaron el libro fueron F. Ronald Fowler(ilustraciones en blanco y negro), Deni Ponty (ilustraciones a color) para la versión original y Joseph Phillips para la edición revisada. (Me hubiera gustado ofrecer algunas, pero Fray Facebook de Torquemada las prohibiría).
Fue publicado en 1977 con una tirada de 75,000 copias y ha sido traducido a francés, alemán, italiano, suizo y japonés. Ahora es una reliquia difícil de encontrar y algunos de los consejos difícil de seguir.
A Mappethorpe se lo llevó la peste a los 42 años. Un narrador fotográfico de una época, de una ciudad, de un estilo de vida. En sus imágenes, en general en blanco y negro, “narra” rostros de famosos (de su idolatrada Pattie Smith, de Richard Gere, de Andy Warhol…), de autorretratos, de bodegones o naturaleza muerta y, sobre todo, en su faceta más controversial: la narrativa que ofrece a la vida gay relacionada con el sadismo, la sumisión, disciplina y bondage.

Un libro donde la belleza de una cala se mezcla con la oscuro rostro del deseo. El libre presenta 130 fotografías y en ella trata “de ver, de ver cosas como nunca antes se han visto.”