Cuadernos de Humo

Los colores que la lluvia se llevó


El día ha amanecido lluvioso, como oxidado por dentro y destemplado por fuera. Sentados en un banco de la avenida principal del barrio (Flatbush Avenue), rodeados por el tráfico, la indiferencia de los que pasan y en medio de un chirimiri, una pareja de ancianos dan de comer a las palomas. Estas, cuando pasa un autobús o un grupo de personas, levantan el vuelo y abandonan a la pareja que, suavemente, vuelven a llamarlas. Y, de pronto, un colegio de pájaros, acorralan a los ancianos que son fotografiados por alguien que hoy siente el peso de otro tipo de lluvia que le nubla la imagen de la mujer y el hombre. Como si el día estuviera envuelto en una copia cargada de blanco y negro: un negativo al que le ha robado los colores.

Pasa la vida y ha de pasar la lluvia, se irán las palomas y volverá a salir el sol y la imagen en blanco y negro de la pareja volverá a recobrar los colores que la lluvia se llevó.

   

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