Cuadernos de Humo

Ventana


Nace del tallo como un hilo de agua que no sabe aún su destino. Se bifurca en dos afluentes, tímidos, casi secretos, que se buscan en el aire y se encuentran a mitad de camino. Allí se abrazan, se abren, y dan sombra a las orillas góticas de la ventana, como si la piedra necesitara también su tregua.

La luz del mediodía, detenida en el vitral, observa sin tocar. Afuera, el jardín murmura. Adentro, el silencio es un monje que reza. La rama cuelga como un puente entre dos mundos: el vegetal y el mineral, el tiempo que crece y el tiempo que permanece.

No hay viento, pero algo se mueve.

Pd.- Esta fotografía es una de las preferidas de HB. Ha estado cerca de él desde que la hizo. Ahora es tiempo de descolgarla. El tiempo, ya se sabe, es un incendio creado por un pirómano celoso que arrasa los muros de la memoria.

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