
El día 14 de noviembre de 2023 cuando la muerte llamaba a la puerta, me escribió : “Ya que tan amablemente te preguntas, te diré que es un feo cáncer de pulmón, grado 4, que me detectaron en octubre. He empezado el tratamiento y me parece que me va bien. Tengo revisión la semana que viene”.
Colaboró en “Cuadernos de humo” en varias ocasiones, siendo la última vez en este número con este poema.

Estuvimos en Nueva York tomando un vino en el “Library Hotel” que está muy cerca de Grand Central. Un hotel perfecto para un escritor. Estaba Teresa y eran felices.
Nos volvimos a ver en Sevilla. Me invitó a un vermú en una “taberna” famosa, me arropó en la presentación de unos de los Diarios, nos acompañó a Jesús y a mí a ver la ciudad de noche, nos vimos en la Feria del libro.
Me invitó a colaborar en el primer número de “Estación poesía”, leyó mis libros y escribí de los suyos.
Fuimos a la casa donde nació Cernuda. Me dedicó un poema en La lluvia, el libro publicado en Renacimiento.

El 11 de marzo a las 5:22 de la madrugada, cuando la muerte buscaba territorio, me escribió: “ Muchas gracias, Hilario. Lo leeré esta tarde en la quimio. Poesía contra la enfermedad. Un abrazo fuerte a los dos de los dos”.
Era generoso,

discreto,
inteligente.
Sabiendo que estaba “ahí” nos sabíamos más seguros, más acompañados.
Ahora estamos tristes.
El día 12, cuando la muerte ya estaba tomando posiciones, le mande el último “Cuaderno de humo” y me respondió dándome las gracias.
Ahora Teresa se ha quedado sola.
Como muchos de nosotros.
