En la tela metálica de diciembre el frío intenta congelar el crucigrama de la mañana.
La flecha cruza el punto cero y se desliza por la peligrosa rampa de la nieve que espera.
Hecho en China este humilde termómetro nos avisa de lo que nos viene movido por la magia de un soplo de luz helada.
Sentimos frío al mirar la calle: un frío que te recuerda que este puede ser el ultimo invierno entre estas paredes desnudas.
