
Cuando uno se levanta con el peso herrumbroso de la noche entre sus hombros y camina inseguro en la oscuridad, teniendo miedo de golpearse con un mueble, tantea el vacío buscando muros que no existen.
Mientras busca la luz parece que estuviera ensayando cómo encontrarse con la muerte.
A tientas llega a la ventana y ve que al fondo amanece y deslumbrado se aferra a la vida.