
El mar alejado, como si hubiera perdido la batalla, confundido su perfil entre nubes desvaídas.
Al borde del horizonte un barco, el “Solitaire”, un fantasma de niebla. Las banderas verdes abrazadas al mástil de la calma.
El sol está sin estar como la mirada del salvavidas que observa a los bañistas.
Una bici descansa en la barra y una sombrilla roja madura: una flecha apuntando a la lluvia.
Alguien con un perro mira pasar la vida y uno echa de menos el grito ácido de las gaviotas que hoy no se oye y se pregunta si se las habrá llevado el eclipse donde habita el olvido.
Saldrá el sol, regresará el mar armado y victorioso y la melancolía sera una bandera verde que se llevará el viento.
Y tú ondearás hasta que yo vuelva.