Santo Tomé
Los niños del barrio éramos afortunados. Llegando Navidad el señor Guzmán que, regentaba una librería en la que también vendía “objetos de escritorio”, montaba un nacimiento en el pequeño escaparate. Uno de los niños pasaba tiempo, a pesar del frío, pegado al cristal viendo cómo el molino daba vueltas, la mula sacaba agua de la