
Me llega desde Badajoz el número 5 de Suroeste, revista de literaturas ibéricas, dirigida por Antonio
Sáez Delgado. En el Consejo asesor me encuentro, entre otros, con dos poetas y amigos de
primera: Álvaro Valverde y Martín López-Vega. Es Suroeste una señora revista, tanto por la forma como por los
fondos. 204 páginas de poesía, prosa, ensayos y critica de libros, más hay
espléndidas ilustraciones que iluminan los textos, dos preciosos encartes y una cita de
Saramago en contraportada que habla de ibérico y de iberismo. Es un gozo y
una sorpresa, que uno agradece al equipo de Suroeste, recibir un revista de este tipo en donde el poema tiene
espacio suficiente para respirar, abrir sus ramas y descansar en un lecho de
papel noble y suave. Una revista que, sin duda, marca un nivel en el arte de crear un estilo en una
publicación ejemplar y perdurable. Suroeste
está perfectamente situada y tiene claro donde están sus cuatro puntos
cardinales: unir culturas, tener la
oportunidad de pasar la frontera del idioma como quien pasa un rio, adentrarse
en un territorio en donde la belleza exterior es deslumbrante y dar a conocer
voces que, aunque cercanas, están en apareriencia lejanas. Estas ideas hacen de Suroeste una revista bien
orientada. Tiene uno la suerte de participar en este número 5 con “Cuatro
poemas neoyorquinos”. Y lo que es la casualidad: la revista me llega el mismo
día en el que nació, hace 117 años, García Lorca y entre los cuatro poemas hay
uno que recuerda al poeta de Granada. Aquí va el poema.
Sáez Delgado. En el Consejo asesor me encuentro, entre otros, con dos poetas y amigos de
primera: Álvaro Valverde y Martín López-Vega. Es Suroeste una señora revista, tanto por la forma como por los
fondos. 204 páginas de poesía, prosa, ensayos y critica de libros, más hay
espléndidas ilustraciones que iluminan los textos, dos preciosos encartes y una cita de
Saramago en contraportada que habla de ibérico y de iberismo. Es un gozo y
una sorpresa, que uno agradece al equipo de Suroeste, recibir un revista de este tipo en donde el poema tiene
espacio suficiente para respirar, abrir sus ramas y descansar en un lecho de
papel noble y suave. Una revista que, sin duda, marca un nivel en el arte de crear un estilo en una
publicación ejemplar y perdurable. Suroeste
está perfectamente situada y tiene claro donde están sus cuatro puntos
cardinales: unir culturas, tener la
oportunidad de pasar la frontera del idioma como quien pasa un rio, adentrarse
en un territorio en donde la belleza exterior es deslumbrante y dar a conocer
voces que, aunque cercanas, están en apareriencia lejanas. Estas ideas hacen de Suroeste una revista bien
orientada. Tiene uno la suerte de participar en este número 5 con “Cuatro
poemas neoyorquinos”. Y lo que es la casualidad: la revista me llega el mismo
día en el que nació, hace 117 años, García Lorca y entre los cuatro poemas hay
uno que recuerda al poeta de Granada. Aquí va el poema.

