Tinieblas
El corazón latía en la cabeza y el cerebro dormía en la fría certeza de la melancolía. Perdían la razón los argumentos de lo que es el amor: oscuros sentimientos que el fuego consumió. Dos vientos ignorantes cerrando la ventana: que salga cuanto antes la luz enajenada, sombra de los amantes. Sabiendo que al tenerte