
La playa abarrotada y el mar vacío, sólo unos veleros en la lejanía y sobre el techo azul plomizo las gaviotas picoteando el atardecer.
En el paseo marítimo, escalera 8, la bandera roja y la bandera con el escudo del reino de medusas.
De pronto, la calma de algunos bañistas se altera y se arremolinan junto a dos señales que ondean en la orilla.
Ha aparecido una medusa. Llegan los hombres en rojo y se llevan a la aparecida.
Se disuelve el grupo y sigue el mar vacío y se siente una brisa como con picores. Es hora de volver.
Pasamos por la cafetería pastelería “Punto de caramelo” y recordamos los escaparates de la confitería de Santo Tomé, donde los domingos íbamos a por una docena de pasteles “con dos cafeteros para mi madre”.
Y entre la tentación de lujosos y pecaminosos dulces leemos una frase que hay en el local: “Huid de las tentaciones, pero despacio para que te puedan alcanzar” y caminamos a paso de tortuga.