Ceguera
La luz no sabe si dejas de mirarla, lo sabe la sombra.
Tenemos la “maldición” de los libros y los recuerdos, de mil cosas inútiles, de ruinas, de reliquias de santos y demonios, cajones con olor a lavanda, perfumes de ortigas, la presencia de un mundo de más de 50 años. Avanzamos poco en deshacernos de lo que nos rodea como si supiéramos que hemos perdido el
Una manada de elefantes blancos. Read More »
Hace un año, después de que me pusieran inyecciones en la espalda, de ir a varios quiroprácticos, de que me “asaetaran” el cuerpo a agujas y de hacer ejercicios decidí, aconsejado por uno de los quiroprácticos, ir a un gimnasio que tuviera piscina. Por suerte, cerca de casa, hay un autobús que me lleva a
Remando en un mar de hierro Read More »
Pensaban que nunca llegaría el momento, que todo lo almacenado durante casi 55 años iba a permanecer como el primer día. No sabían que el tiempo tenía un almacén de niebla que oscurecía todo lo que se había ido almacenando. En esos años fueron encendiendo con recuerdos la casa a la que se mudaron a
Immature poets imitate; mature poets steal. T.S.Eliot. (Los poetas inmaduros imitan, los maduros roban.) I wish our clever young poets would remember my homely definitions of prose and poetry; that is prose; words in their best order; – poetry; the best words in the best order. S.T. Coleridge. Me gustaría que nuestros inteligentes jóvenes poetas
Llevan las monedas separadas por si Caronte les está esperando en la orilla. Mientras se acercan, cada vez les pesa más la vida y vuelan más despacio, piensan que, a pesar de todo, han tenido suerte: han volado juntos durante 54 años. Hubo momentos en que entraron en cotos
Berceo seguirá tumbado en el prado. Don Rodrigo mirando a la niña de nueve años y pensando en sus hijas, pasará Dona Endrina por la plaza, “¡qué talle, qué donaire, qué alto cuello de garza!”. Don Illán, el deán de Santiago, jugará una partida de ajedrez con el arzobispo y nuestras vidas, como ahora la
Tercera entrega. Aunque llovía y la humedad era espesa me acerqué a la tienda que tiene una vitrina encantada. Allí estaba Alex hablando con un cliente. Esperando que acabara di una vuelta mirando las estanterías. Sobre el mostrador había algunos de los libros que había escogido por la mañana a los que estaba poniendo precio.
Cómo volver a abrir una herida. (III) Read More »
En Sevilla ser tu sombra en tendido de sol,el aceite hirviendo en el candil de tu mirada,la luz que brilla en la ingle de un torero herido,rejón de amor.En la Catedral buscar un esconditedonde besar la oscuridadque entra por el vitral de tu tristeza.Subir a la Giralda como un ríoque nunca ha de llegar al
Escenas de una pasión Read More »
Segunda entrega. Después de los saludos, apenas en el umbral, nos dice: “¿Tengo que quitarme los zapatos”? La cosa empieza bien. Alex es alto, delgado, educado, de Maryland aunque vive en Brooklyn, ha sido vecino de Auster y había ido a la escuela con la hija del escritor. Viene con seis bolsas de plástico de
Cómo cerrar una herida. Read More »